Los peligros de fumar en la cama
Conocí la obra de Enriquez con su novela Nuestra Parte de Noche; la premisa me había parecido fascinante desde el principio y, como me había prometido intentar leer más autores argentinos, empecé a leerlo con entusiasmo. Me di cuenta más o menos por la mitad de la novela que estaba intentando encontrarle el gusto y no terminaba de convencerme hasta que finalmente me di por vencida. Entonces un poco después decidí darle una oportunidad a otra de sus obras a través de un club de lectura y es el que ocupa su reseña en esta ocasión. Los peligros de fumar en la cama me prometía incomodidad y perturbación desde el primer cuento y no puedo decir que me hayan decepcionado desde ese punto. Quizás convendría primero dar un pantallazo de mis primeras impresiones. El libro es una serie de doce cuentos de diversos tipos de fantasía, horror y suspenso. Enriquez te da un poco de historia argentina y folclore litoraleño entre sus cuentos cargados de ambigüedad y crudeza. En estos ambientes refleja diferentes personalidades a través de sus personajes y sus formas de atravesar duelos, traumas generacionales o crisis económicas. Tiene promesa. A mí gusto tenía muchísimo potencial para convertirse en una de mis autoras de preferencia para atravesar la literatura contemporánea del nuevo terror latinoamericano. Pero nuevamente me encontré con otra decepción. Si bien sus cuentos empiezan de forma muy sólida y con una ambientación que cumple su propósito a la hora de incomodar, encuentro dificultades para entender a dónde se dirige con la narrativa. Está autora tiene un gran talento para enfocar al lector donde ella lo requiere pero personalmente creo que descuida otros factores que podrían hacer la ambientación de sus cuentos aún mejor. Sus finales son ambiguos y raras veces cierran con cierto significado o resolución; y aunque en ocasiones esos cambios bruscos de ritmo en los cuentos puede ser interesante, que se repita constantemente a lo largo de sus cuentos me termina por irritar. Enriquez entonces destaca por marcar sensaciones o imágenes en sus autores, detalles que calan hondo por su crudeza e incomodidad y me gusta que una escritora argentina se atreva a cruzar estos límites entre lo fantástico y lo real convirtiendo su obra en auténticos homenajes al gótico. No parece ser una autora de mis preferencias o gustos pero la recomiendo mucho a aquellos que quieren explorar nuevos géneros de forma más ligera y buscando impresiones más inmediatas.